Sare y Ainhoa, tranquilidad y naturaleza

En el Sur de Francia, ubicados en la provincia de Lapurdi, se encuentran estos dos pequeños pueblos vascofranceses a pocos kilómetros de la frontera con España. Se respira tranquilidad y junto con la naturaleza que los rodea, hacen que se convierta en un lugar muy recomendable para visitar. En la actualidad están catalogados como unos de los más bonitos del país.

Ainhoa

Comenzamos la visita en la Oficina de Información y Turismo que se encuentra al lado del Parking. Allí nos explican que el pueblo fue construido en el siglo XIII como lugar de acogida de peregrinos del Camino de Santiago. El núcleo del pueblo transcurre a lo largo de la calle principal, donde se sitúan los elementos más interesantes para visitar. Las casas tradicionales de estilo vasco destacan por las contraventanas pintadas de un rojo intenso. Aunque la mayoría no son las originales sino que fueron reconstruidas en los s. XVI y XVII tras la Guerra de los Treinta Años.

A pocos metros encontramos la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Rodeando el edificio está el cementerio. Nos llamó mucho la atención encontrarlo a pie de calle. Según nos explican, el crecimiento demográfico del pueblo a causa de la peregrinación creó la necesidad de colocar tumbas a los pies de la Iglesia.

Detrás está el frontón. Este lugar donde se practica la pelota también es sitio de reuniones y celebración de las fiestas.

Al final de la calle principal nos encontramos con el lavadero y la fuente de Alaxurruta, famoso porque a mediados del s. XIX el Emperador Napoleón III y la Emperatriz Eugenia de Montijo a su paso por Ainhoa, se acercaron hasta allí a beber agua. Fantástico sitio para descubrir algún geocaché 😉

Sare

Continuamos la visita a 10km y nos encontramos con el pueblo de Sare (o Sara). Según cuenta un viejo proverbio vasco, «Saran Astian» que significa «en Sara el tiempo se detiene»… Al llegar al pueblo comprendemos por qué. Igual que ocurre con los pueblos de Zugarramurdi, Urdax y Ainhoa, este pueblo cuenta con una magia especial que se refuerza por las leyendas de brujería e historias de contrabando.

La visita comienza en el casco urbano, donde encontramos parte de su patrimonio: el Ayuntamiento, el frontón, la Iglesia de San Martín y su cementerio con típicas estelas funerarias vascas.

El pueblo cuenta con varios museos muy interesantes. Nos hubiera encantado visitarlos pero llegamos un poco justos de tiempo y no pudimos entrar. Lo dejamos para la próxima vez que estemos por la zona: entre otros, la Casa Museo Ortillopitz enseña la vida en un típico caserío vasco, el Museo del Pastel Vasco y la Exposición Axuri ‘ Arte cargada de arte y artesanías.

Nuestra recomendación: a pocos metros de la plaza descubrimos una pizzería que nos encantó, se llama Pizza Goxo. Por poco dinero (entre 8 y 12€ la pizza) disfrutamos de una cena riquísima. En nuestro caso las cogimos para llevar y cenar en la furgo mientras veíamos una peli, pero tienen mesas en el local tanto dentro como fuera.

Para terminar nuestra visita, nos acercamos a las Cuevas de Sare, también llamadas Cuevas de Lezea, que están a 6,5km del pueblo. Llaman la atención por no tener filtraciones y, por tanto, no existir estalactitas ni estalagmitas (en realidad sí las hay pero son muy pequeñas). Esto se debe a la capa arcillosa que cubre la cumbre y limita la filtración de agua. La entrada incluye visita guiada de 1 hora a la cueva y visita libre al parque megalítico y al museo. Al comprar la entrada te indican la hora de la visita en castellano, 8,5€ adultos y 5€ niños (hay descuentos para familias, estudiantes y grupos). Para más información y reservas puedes pinchar aquí.

La visita empieza con un video de 10 minutos en una sala donde nos hablan del entorno y de Jose Miguel de Barandiarán, el gran antropólogo vasco que desarrollo todos sus estudios en la zona. En el interior de la cueva, luces y grabaciones acompañan al guía para contarnos su historia y mostrarnos la fauna que la habitaba, y la que la habita actualmente. Nos sorprendió mucho descubrir que en las paredes se hayan restos de fósiles marinos, señal de que mucho tiempo atrás el mar llegaba hasta aquí.

Existen muchas rutas para hacer. La más conocida es la del Pottoka Azúl, que une los pueblos de Zugarramurdi, Urdax, Sare y Ainhoa

Y si te has quedado con ganas de más, puedes visitar:

  • Espelette: el pimiento de Espelette es el producto típico de fama internacional. Secado en las fachadas como indica la tradición
  • Tren de La Rhune: alcanza la cima de Larrún en este llamativo tren de cremallera
  • Parque de animales de Etxola: como amante de los animales tengo dudas si el sitio es recomendable o es más tipo zoo. Cuando volvamos por la zona nos acercaremos a curiosear

Nos ha encantado esta zona y como nos ha quedado mucho por ver, planeamos volver en primavera. Si conoces algo más que no deberíamos perdernos, no dudes en contárnoslo en los comentarios o en las redes sociales.

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