Santander es una preciosa ciudad que, en ocasiones, pasa desapercibida entre las ciudades bañadas por la costa cantábrica. Siendo nuestra ciudad vecina, hemos dejado aparcada la furgo en casa y nos hemos alojado en el céntrico Hotel Silken Coliseum Santander para visitar todos sus maravillosos rincones.
Y es que Santander no es una ciudad como otra cualquiera. Solo ella puede presumir de tener, en pocos kilómetros cuadrados, una preciosa bahía, un tradicional barrio pesquero y hasta una península anexada donde pasear por senderos accesibles con vistas al mar.
Visitar Santander en un fin de semana
Te dirán que Santander se puede visitar en 1 día. Es verdad, no nos vamos a engañar. Las distancias son cortas y en un día puedes recorrer los principales lugares turísticos.
Sin embargo, para lograr contagiarte de la auténtica esencia que ofrece esta tierra, mi consejo es que te quedes a pasar por lo menos un fin de semana.
Esta es nuestra selección de rincones favoritos de Santander.
Visitar el Centro histórico de Santander
Comenzamos nuestra visita por la capital cántabra recorriendo su Centro histórico. Entre los edificios más importantes a los que acercarte están la Catedral, el Ayuntamiento, el Mercado de la Esperanza o la Plaza Porticada.
La mejor alternativa es dejarte llevar y perderte entre sus calles empedradas. Y, como la gastronomía no puede faltar en nuestros viajes, te recomendamos pararte a tomar una tapa o un pincho hecho con productos de la tierra, como las rabas, las anchoas o el bonito. La Plaza Cañadío y sus calles aledañas ofrecen los mejores bares de tapas.
Península de la Magdalena
Continuamos con otro de los puntos más conocidos que debes visitar en Santander, la Península de la Magdalena. Sin duda, es mi lugar favorito de la localidad.
Se encuentra a uno 3km desde el centro. Aquí encontrarás el Palacio de la Magdalena, antigua residencia real de veraneo del rey Alfonso XIII. Para llegar hasta él basta con seguir el sendero que te lleva a bordear la península junto al acantilado. Disfrutarás de una de las mejores vistas al mar y a parte de la Bahía de Santander.
Otro de los atractivos de este espacio es el Parque Marítimo de la Magdalena. Aunque este lugar genera mucha controversia por tener animales como pingüinos, leones marinos y focas, sigue atrayendo a gente, sobre todo en las horas donde los guardas los alimentan.
No puedo dejar de mencionar la escultura a Félix Rodríguez de la Fuente, que recuerda la estrecha relación que mantenía con la ciudad de Santander.
El acceso a la Península de la Magdalena es gratuito, y está abierto de 08 a 22h. Los perros también son bienvenidos.
Pasear por el Sardinero
La siguiente visita no lleva a uno de los barrios más populares de Santander, el Barrio del Sardinero. Su nombre lo deja bastante claro. Esta zona fue famosa por ser una zona donde se pescaban sardinas en abundancia.
Este paseo se extiende desde la Península de la Magdalena a lo largo de 1 km. Además de la belleza de sus playas, llama la atención la arquitectura de algunos edificios como el Gran Casino.
En la mitad del recorrido la parada obligatoria está en el mirador del Piquío, que permite disfrutar del paisaje y fotografiar ambas playas con el Mar Cantábrico de fondo.
En los jardines del Piquío hay un monumento muy peculiar. Es un globo terráqueo que permite ver en tiempo real en qué lugar del mundo está amaneciendo, gracias a su orientación. Una curiosidad que puedes ver en tu visita a Santander.
Barrio Pesquero
En plena Bahía de Santander se levanta uno de esos barrios con sentimiento pesquero por el que merece la pena pasear. Quizás su arquitectura actual no llame la atención. En realidad, se construyó hace menos de 100 años para dar cobijo a los miembros de la Cofradía de Pescadores. Sin embargo, sigue siendo interesante verlo de cerca. Lo encontrarás junto al Muelle de Maliaño.
Si quieres darte un pequeño homenaje gastronómico, la oferta para degustar pescado fresco es variada.
Senda de Mataleñas
La última recomendación es una ruta por Mataleñas. El inicio de la Senda se encuentra a pocos metros de la rotonda que hay al final de la playa del Sardinero. Seguimos el camino para visitar el Mirador Cabo Menor y llegar a la Playa de Mataleñas. Continúa la ruta hacia el Faro Cabo Mayor.
La Playa de Mataleñas es una de las más hermosas que hay en Santander. Su arena fina y el agua clara hacen de este lugar un rincón perfecto para pararte a desconectar y darte un chapuzón, si el tiempo te lo permite.
Si te alojas en un hotel en el centro de Santander, te podrás mover caminando a todos los lugares. Las distancias son asequibles, en torno a media hora o una hora hasta cada uno de los puntos y casi sin apenas desnivel.
Para comer te recomiendo una hamburguesería que se llama The Krusty Krab. Está muy cerca del Parque Mataleñas y tienen unas hamburguesas y unas tartas para chuparse los dedos.
